miércoles, 24 de noviembre de 2021

TALLER DE ESCRITURA 2. Descripción: ilustrar con palabras (continuación)

 Viernes, 19 de noviembre de 2021

                                                                        'https://www.freepik.es/fotos/fondo'>Foto de Fondo creado por jannoon028 

  • Trucos del oficio

Un símil se define (según el Diccionario de la lengua española) como una «figura que consiste en comparar expresamente una cosa con otra, para dar idea viva y eficaz de una de ellas».

La metáfora: Las usamos todos los días. Cuando le dices a un amigo: «estaba que echaba humo» o «¡es un pájaro de mal agüero!», lo estás haciendo, estás tomando una imagen o una idea del universo de la memoria común y aplicándosela a una persona o a una experiencia.

En la ficción tu tarea consiste en utilizar símiles y metáforas tan frescas y sorprendentes que jamás podrían ser algo que hayas oído por teléfono. ¿Por qué te tienes que esforzar? Porque las figuras retóricas son una manera sigilosa de llegar al subconsciente de tus lectores. Estás extrayendo imágenes visuales, experiencias recordadas, fragmentos de sus propios sueños y mostrándoselos como si fueran nuevos. Tus descripciones adquieren el doble de poder
He aquí dos impactantes símiles de A Romantic Weekend [Un fin de semana romántico] de Mary Gaitskill: 
Se sentía como un objeto que se estuviera deshilachando en todas las direcciones. 
Su mirada la penetró tan profundamente que era como si hubiese introducido la mano en su pecho y le estuviese tocando las costillas una a una. 

En la novela de Calvin Baker, Naming the New World [Nombrando el Nuevo Mundo], se incluye una metáfora de un hombre que ve el sol del amanecer como: 
Una bella almendra con bordes de miel. 

El lirismo se refiere a la prosa que juega con los sonidos y el ritmo de la misma manera que lo hace la poesía. Siente la emoción de la última línea de Los muertos de James Joyce: 
Su alma se fue desvaneciendo poco a poco mientras se oía el ruido de la nieve cayendo levemente sobre el universo y levemente cayendo, como el descenso de su último final, sobre todos los vivos y los muertos.

Para profundizar aún más en tus descripciones, contempla la posibilidad de utilizar la onomatopeya, que se consigue cuando las palabras suenan como lo que significan.
Contempla también la aliteración, donde dos o más palabras tienen el mismo sonido inicial.
Cuando se usan bien, estos elementos creativos pueden mezclarse en un fluir sin esfuerzo. Lee esta descripción que hace Bharati Mukherjee del lugar en el que nació su narrador en Leave It to Me [Déjamelo]: 
No tengo ningún recuerdo claro del lugar donde nací, solo del blanco de su sol, de lo crudo de sus colinas, del gemir áspero de los vientos de su desierto, de lo repentinamente desesperado de su crepúsculo: todo ello lo veo como el dibujo de las venas en el interior de mis párpados.
 Además de la aliteración («crudo de sus colinas») observa cómo Mukherjee también utiliza símiles (las venas) y onomatopeyas («gemir áspero»)

Otro recurso es usar de forma inesperada una imagen o adjetivo que se suele relacionar con un sentido con relación a otro. Es un truco de poetas que se conoce como sinestesia
John Keats lo usó aquí: 
Saborea la música de la pálida visión.
Otros serían:
el sonido que lavó tus sentidos 
su voz de chocolate negro

  • Los detalles significativos

Un detalle significativo es capaz de decirnos muchas cosas en muy poco tiempo. Nos ayuda a conseguir la medida áurea, que una descripción sea suficiente para dibujar el cuadro pero no excesiva como para que resulte pesada.
 Analiza el comienzo de Huida imposible de Anna Quindlen: 
La voz líquida de caramelo blando de café con leche que, cuando era joven, hacía que se me pusieran de punta los pelos de los brazos y encendía mi piel con su ese sibilante, con las vocales arrastradas, sus fricativas sorprendentes. La manera en la que hablaba siempre sonaba como un susurro, esa intimidad, la forma en la que las palabras parecían llegarte al estómago, a la cabeza, al corazón. 
El detalle significativo del personaje que se está describiendo es su voz. La autora saca el máximo de su descripción de la voz utilizando la sinestesia («caramelo blando de café con leche» para evocar lo blando y dulce de la voz), el símil («como un susurro») y un preciso catálogo de detalles: «ese sibilante, con las vocales arrastradas, sus fricativas sorprendentes». Para la respuesta del personaje ante esa voz recibimos unas reacciones rápidas que nos lo dicen todo: «se me pusieron los pelos de los brazos de punta» y «las palabras parecían llegarte al estómago, a la cabeza, al corazón». Pronto describe al hombre visualmente y da nombre a sus acciones. Pero la voz es como se le presenta y su voz es lo que recordaremos.
Ese tipo de detalles significativos permanecen con nosotros y definen el lugar, el personaje o el ambiente. Y se quedan en la mente del lector con una fuerza casi hipnótica.
Sin embargo, hasta que encuentres ese detalle significativo, muéstrate generoso. Mientras la historia empieza a moverse en tu cabeza y tus manos la siguen, intenta anotarlo todo, cada cosa que se te ocurra, en particular los detalles sensoriales. 






  • Las trampas descriptivas

En primer lugar, y lo más importante, evita los tópicos.
Oscuro como boca de lobo 
Con los pies plantados en el suelo 
Esas expresiones se han usado tanto que ya no tienen ningún significado. Dejan al lector desconectado y no pintan casi nada en nuestra mente. 
Además, debes también tener cuidado con ser impreciso o incluso descuidado en tus descripciones.
Volteó la cabeza hacia mí. 
Suponemos que el escritor quiere decir algo como volteó el cabello o giró la cabeza, en lugar de realmente darle la vuelta a la cabeza hasta ponerla del revés.
También son problemáticas las metáforas mixtas. Si quieres que tu madre sea un pez, de acuerdo, pero no la conviertas en un elefante tres capítulos más tarde. 

  • La descripción de la vida interior

En esencia se aplican las mismas reglas de la descripción a las emociones y a los pensamientos que a cualquier otra cosa. Por ejemplo podrías escribir:
 Susanna estaba enfadada porque Max no la entendía. 
Esta frase cumple con su trabajo pero transmite muy poco. «Enfadada» es una idea, un concepto abstracto, un indicador de una emoción. Las emociones son físicas. Se expresan y sienten en sensaciones, acciones o ambas. Al igual que con cualquier otro tipo de descripción, las emociones se presentan más vívidas cuando se manejan de forma específica a través de los sentidos. Si quieres que Susanna esté enfadada, hay mejores maneras de transmitirlo. Tal vez sienta una presión y un vacío en el pecho y no pueda respirar o tenga la mandíbula apretada o hable con una voz gutural. Cualquiera de estas expresiones transmitirá su emoción de una manera más viva que simplemente decir que estaba enfadada. Por ejemplo: 
En el segundo exacto en el que Max dijo las palabras, Susanna sintió que la piel le comenzaba a arder. La ira le cerró la garganta.
A John Gardner le gustaba que sus alumnos escribieran una descripción de un granero desde el punto de vista de un hombre que acababa de asesinar a alguien. La idea era que la descripción del granero adoptara de alguna manera los sentimientos y pensamientos que tenía el hombre sobre el asesinato. Quizá la claustrofobia del granero cerrado le recordara lo que sentía mientras cometía el asesinato o tal vez el color rojo de la puerta le hiciera pensar en la sangre. Hasta cierto punto, ese mismo efecto se debería producir cada vez que escribieras desde el filtro de la conciencia de un personaje
Extracto de “Escribir Ficción” de  Gotham Writers Workshop.






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ESCRITOS

Describe un personaje que se dedica a la mundana profesión de limpiar su hogar. Escribe desde el PDV de este personaje (en primera, segunda o tercera persona), es decir, que la conciencia del personaje sea quien dé forma a la descripción. He aquí la complicación: el personaje se acaba de enamorar y deberías dejar que esa emoción tiña la descripción sin citarla de forma directa. Vuelve a escribir después el pasaje, pero esta vez el personaje acaba de pasar por una dolorosa separación romántica. Verás qué diferentes son los mundos dependiendo de cómo se sienta la gente.




María ya no trabaja, por Conchi

María ya no trabaja. Y ahora disfruta de su casa y de sus labores como ama de casa. Es muy metódica y muy ordenada. Su lema es cada cosa en un lugar y un lugar para cada cosa. Mientras se toma su café matutino, piensa en la vida que le depara el futuro. Algo la ha cambiado. Se pone un casete de música de los años 90. Entra en el baño y coge su cubito con la bayeta y un poquito de jabón para baños. Roxette le trae recuerdos de sus años mozos. Coge la figurita de porcelana de una niña con un gato en blanco y azul, que toda la vida estuvo en la balda de arriba del lavabo, y la sustituye por una rosa de nácar que le acaban de regalar. Y pone la figurita encima del mármol del lavabo. Si está convencida. La rosa, donde ilumina la lucecita del espejo. Hasta se permite mirarse esa carita con arrugas, siempre triste, y, no se reconoce en el espejo porque hoy le brillan los ojos, tiene los pómulos sonrosados, parece que hasta tenga menos ojeras. Se ruboriza de sus propios sentimientos. No sabe si creérselo. ¿A mi edad y después de tantos fracasos? Pero el hormigueo que siente en el estómago es una señal. ¡¡Se da ánimos a sí misma porque no!

La bayeta se desliza por el mármol al ritmo de la canción de Roxette, y sin apenas darse cuenta está bailando, canturreando. La bañera está impoluta, pero se contonea para dejarla brillante. Tan resplandeciente como su nueva ilusión.

Mientras limpia, sube y baja la tapa del wc que se convierte en un tambor y la escobilla un micro. Coge la fregona y hace zig zag en el suelo, soñando que está escribiendo en la arena de la playa.

Luego coge un paño seco, y acaricia el espejo con movimientos suaves recreándose en la esperanza de una nueva vida.

Al día siguiente, por Conchi

María siempre había disfrutado de las labores de la casa. Es una mujer metódica, ordenada. No soporta el desorden. Entra en el baño, coge su cubito con agua y un chorrito de jabón para baños y añade un poquito de lejía. Empieza a limpiar el espejo y se mira. ¡Que tristes tengo los ojos! ¡¡Madre mía, que ojeras y cuantas arrugas me han salido en poco tiempo!!

Coge la rosa de nácar que le regalo Claudio y la quita de la balda donde toca el foco y pone en su lugar la figurita de porcelana en blanco y azul que le regalo su madre cuando estreno la casa. Pasa la bayeta por el mármol y los grifos intentando limpiar el rastro de su desilusión. Frota y frota enérgicamente hasta que el vapor del agua caliente hace reacción con la lejía y le pican los ojos. Se lo tiene merecido. ¡Que ilusa! Como pensabas que podría funcionar. Tantas diferencias de edad, de cultura!!
Limpia la bañera, intentando borrar las huellas de tantos buenos momentos vividos en ella.
Pasa la escobilla por el pc y se regodea en cada rincón eliminando cualquier posible rastro de inmundicia varonil, sobre todo la falta de comprensión.
Ahora si está perfecto. Cada cosa en su lugar y ya no hay un lugar para ningún hombre Mi alma está quebrada pero mi decisión es firme y mis sentimientos están ordenados.

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Relaciones, por Eladia

 

La contemplo cada mañana al salir de su apartamento, hoy con sus tejanos gastados el cabello al viento, gráciles movimientos, sin mirar hacia atrás con pasos seguros y dinámicos comienza la jornada. He intentado cruzarme en su camino sin éxito, seguirla al bar de la esquina, escucho su voz, sus tertulias con amigos. Escruto su mirada cristalina sin hallarla, soy invisible.

Creo a la mujer de mi futuro, es ella, ahora distante, inalcanzable.

Estoy en el local tomando una consumición, la veo cruzar la calle, abrir la puerta, buscar. ¿Me contempla o es una ilusión de mis sentidos? Se encuentra en el interior, se acerca, mi corazón late con violencia, transpiro, el calor arrebola mi rostro, mis manos tiemblan, un sofoco angosta mi laringe, engullo mis palabras. Está a mi lado, me atraviesa con sus pupilas, me siento desnudo, me pregunta si puede sentarse a mi lado ya que está todo ocupado, muevo mi cabeza afirmativamente y su conversación me envuelve, comenta sobre el clima, la vecindad. Te conozco y nunca hemos coincidido, vives frente a mi apartamento y se introduce lentamente en mi intimidad, veo como limpias los cristales desde mi ventana. ¿A qué te dedicas? Estoy en el paro, me presento a entrevistas, aún no he encontrado nada interesante, aprovecho el tiempo para preparar mi doctorado, limpio mi casa y la de mi madre que padece una enfermedad invalidante, me ayuda económicamente. Se ríe, cuando quieras puedes pasar por mi vivienda, el polvo impregna mí mundo, soy una adicta al trabajo, aparco la limpieza, demasiadas responsabilidades.

Quedamos para el día siguiente y el otro y las noches en común se sucedían, su seguridad me despierta, mi imagen reflejada en su mirada mejora ¡ Es perfecta! ¡No!  Adoro sus defectos, procuro compartirlos ya que los míos son visibles. El tiempo que permanecemos unidos se volatiza, me embarga la plenitud, cuando se va la paz me inunda, mi vida es más interesante incluso disfruto de las tareas domésticas porque puedo recrearme en los recuerdos placenteros, acudo a las demandas de trabajo con ilusión añadida, todo fluye, pasan los días, los meses sumando sentimientos positivos a nuestras vidas, nos fortalecemos y el universo se dulcifica.

Vuelvo a estas páginas perdidas tras un tiempo, a través de ellas puedo analizar y comprender el proceso.

Encontré trabajo como investigador, finalizaba mi doctorado, ayudaba a mi madre, limpiaba nuestros apartamentos, amaba y me sentía correspondido esto aliviaba mi carga, ella acudía a fiestas a las que no podía asistir por mis obligaciones, su vitalidad sin límite me desbordaba, compartía todos sus eventos, sus amigos, ella me comentaba con alborozo sus aventuras y me sentía feliz al oírla, ansiaba su felicidad y nuestra relación se basaba en el respeto y la confianza.¿ Fue esto la causa del enfriamiento?,¿ Podía haber cambiado el rumbo abonando el terreno con mi presencia constante?. Lo cierto era que yo no necesitaba escapar de mi realidad todo lo que necesitaba estaba allí a mi alcance, dentro de mí.

Ella variaba ambientes, trabajos, amigos, lugares, vivía otras vidas, su sed de exploración insaciable la empujaban en una búsqueda constante y la alejaban de mí.

Y llegó el momento, una noche en la intimidad me confesó que necesitaba un tiempo para reflexionar, un tiempo muerto. Por qué la amaba sentí su malestar y me alejé sin molestar. Seguí observando sus entradas y salidas, sus cambios de pareja, la vorágine de sus días y como un buen amigo la ayudaba cuando me necesitaba.

El dolor se apoderó de mí, el llanto sin consuelo los gritos de impotencia, golpeaba objetos, agotaba mi organismo en el gimnasio, me compadecía, me habían amputado y sangraba por la pérdida.

Agoté mi angustia sin reprimir emociones, dejándolos fluir hasta la extenuación.

Y el tiempo que soluciona los problemas y enfría el dolor del amor me ayudó a arrojar el último de los sentimientos que me unían a ella, el vacío interior se preñó de calma, las ideas se sosegaron, el frio dejó lugar  al calor que templaba mi espíritu y la luz triunfó sobre la penumbra.

Vuelvo a ser yo, ilusionado, completo, apegado a la vida con fuerza, dispuesto para recibir a otras personas que tomen mi misma senda, deseoso de dar y recibir y si no es posible tanta felicidad, viviré la felicidad en solitario, disfrutando cada momento.

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Homenaje con verdad, sentimiento y emoción, por Encarna


Después de estar sufriendo casi dos años de confinamientos y restricciones de encuentros sociales por culpa de la pandemia por fin he retomado mi vida social con algo de normalidad y me he dado cuenta de lo mucho que lo echaba de menos. Es una sensación muy clara que se manifiesta incluso físicamente con un hormigueo que te hace sentir viva. Y ayer, en un acto de homenaje a Ramón García Mateos, se hizo muy palpable. Fue uno de esos días en que el tiempo se detiene y nos ofrece vivir sensaciones revitalizantes para nuestros sentidos, sensaciones que nos alimentan el cuerpo y el alma. El lugar de encuentro fue el Centro Cultural de Cambrils, a las siete de la tarde; la amplia sala fue ocupada por amigos y conocidos de Ramón expectantes por asistir a la presentación del libro homenaje a Ramón “Uno de nosotros” y formar parte de él. Desde la primera intervención, a cargo de Germán García Martorell, hijo de Ramón y también poeta y profesor, la emoción estuvo a flor de piel y en su brillante intervención supo transmitirnos a los asistentes sus sentimientos, que impregnaron la sala de una atmósfera especial, llena de admiración y de amor. Germán explicó que no le había sido fácil escribir el prólogo del libro de su padre, glosar su intensa trayectoria de docente, escritor, poeta y tantas otras facetas de su vida, por su implicacion sentimental; esa implicación quedó patente en sus palabras pero también más allá de ellas, el sentimiento circulaba por la sala y llegaba a todos los que estábamos allí y que compartíamos esa admiración por Ramón. Yo quiero sumarme a este merecido homenaje a Ramón Gárcia Mateos, agradeciendo además su aportación incondicional a la Asociación Cultural de Vilafortuny en las tertulia literarias, en la presentación de libros propios y ajenos y en cualquier acto en el que requeríamos su participación. Me tomo la licencia de transcribir las palabras con las que ha descrito Anna Castillo Prat en Internet el acto de homenaje a Ramón porque coincido totalmente con ella en sus impresiones y las describe de una forma excepcional: “Vamos a hablar de los amigos -se escuchó esa tarde- y hablaron, llenando ausencias de más de un año, con poemas, anécdotas, música y risas. Cerraron, cuando cayó la noche, calmando emociones como a los niños chicos, con una nana - a capela- y dejándonos con sueños de primavera” Otro de los innumerables comentarios en Internet ha sido el de Jordi Ledesma Álvarez: “Ayer vio la luz, en acto público, este libro misceláneo que, con más de un centenar de colaboradores, reconoce la trayectoria del escritor Ramón García Mateos. El proyecto lo capitaneó el poeta Juan López-Carrillo, a quien nunca le agradeceré lo suficiente el haberme hecho partícipe de tan merecido y hermoso homenaje. Cabe decir que entre los autores de los textos hay dos Premios Nacionales de Poesía y un Premio Cervantes, además de contar con la transcripción de correspondencia mantenida por el maestro con Miguel Delibes, Buero Vallejo o Gerard Vergés, entre otros. Créanme cuando les digo que estamos ante el mayor talento literario que haya gozado la ciudad de Cambrils en décadas” Una tarde de las que se recuerdan para siempre, que se atesoran en el corazón y le dan calor.



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El baño, por Juliana.

1 de junio de 2010 Repasa el baño con la mirada. El papel higiénico está en su sitio. Coloca los dos cepillos de dientes, uno rosa, el otro azul, dentro del vaso. Dobla la toalla y la pliega en el toallero con el bordado con sus dos iniciales entrelazadas mirando hacia fuera. Retoca los dos perfumes colocados uno al lado del otro, de forma que queden visibles los torsos de un hombre y una mujer esculpidos en pequeñas botellas de cristal. Él/Ella de Gaultier. Suspira con satisfacción. Ahora está perfecto. Las baldosas relucientes y cada cosa en su sitio. Con impulso, coge la botella con el torso masculino y echa unas cuantas vaharadas al aire. Inspira el olor familiar a almizcle, bergamota y vainilla con sutiles notas cítricas en el fondo. Satisfecha, sonríe y cierra la puerta. 1 de junio de 2015 Con mano experta, elimina de una sola pasada los restos de la espuma de afeitar adheridos al lavabo y las manchas de agua en el espejo. Lanza un suspiro al ver el rollo de cartón vacío en el lugar del papel higiénico. Rápidamente, cambia el uno por el otro. Con un gesto brusco, baja la tapa del wáter. Éste da un golpe seco y tenso. Coge el estropajo con el que acaba de limpiar el wáter con la punta de los dedos enguantados y lo echa en un cubo lleno de agua y detergente con una mueca de disgusto. Antes de irse vaporiza un spray con olor a lavanda por la estancia. Cierra los ojos e inspira el aroma. Parece ser, según dicen en la publicidad, que tiene un efecto calmante. Cierra la puerta. 1 de junio de 2020 Con gesto rápido y presuroso, se limpia las manos, rascando con esmero por debajo de las uñas. Cuando se las seca con la toalla ve que una mancha granate se extiende encima del bordado. De un tirón, desenrolla casi todo el papel higiénico. Lo extiende por el suelo y ve cómo el blanco se va tiñendo de rosado. Mira a su alrededor. Manchas rojas y opacas salpican todas las relucientes baldosas. Coge los guantes, el cubo y el estropajo. Friega y limpia metódicamente cada rincón del baño. Al fin queda otra vez blanco impoluto y radiante. Inspira profundamente, sus fosas nasales se irritan por el fuerte olor a lejía. Sonríe satisfecha y cierra la puerta. Ya no volverá a limpiar este lavabo.

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