Viernes, 01 de abril de 2022
“Cada vez parece más probable que haga una excursión que desde hace unos días me ronda por la cabeza”.
Así comienza Los restos del día, la que para muchos es considerada la obra maestra del escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro. No hay certezas en esa afirmación porque Stevens, el viejo mayordomo, protagonista y narrador de la novela nunca las ha tenido.
La historia se desarrolla en Inglaterra, concretamente en julio de 1957. Stevens fue mayordomo durante 30 años de Lord Darlington que murió hace tres años y la propiedad ha pasado a manos de un norteamericano. Su nuevo patrón regresará por unas semanas a su país y le ha ofrecido el coche de Lord Darlington para que se haga un viaje y disfrute de unas vacaciones por una vez en su vida. Stevens ha pasado su vida encerrado en una mansión victoriana al servicio de otros y por primera vez tiene la posibilidad de tomar unos días de descanso. Y el viaje terminará convirtiéndose en una travesía de descubrimiento y transformando a la novela de Ishiguro en una suerte de road movie.
Su publicación en 1989 catapultó a Ishiguro a la primera línea de la escena literaria británica y mundial, pese a que ya había publicado dos novelas y su nombre integraba la ya famosa lista de la generación Granta junto a figuras como Ian McEwan, Martin Amis y Julian Barnes entre otros. Con el libro, sin embargo, Ishiguro obtuvo el prestigioso Booker Prize, alcanzó un estatus superior en las letras británicas y terminó siendo nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico.
🌸Isabel
Mister Stevens, el mayordomo de mister Farraday, nos lleva de excursión en un viaje solitario, él quiere salir cinco o seis días de Darlington Hall, la mansión de mister Farraday, mientras tenemos la oportunidad de conocer el oeste de Inglaterra.
En realidad acepta tomarse unas pequeñas vacaciones, como le propone su patrón, cuando lee la carta de Miss Kenton, en la que queda patente su nostalgia por Darlington Hall y contiene claras alusiones a su deseo de volver ahí, es entonces cuando se despierta en él, el deseo de visitarla y proponerla volver a trabajar en la mansión.
Cuando confiesa su intención, Mister Farray, aprovecha para reírse, y de forma malintencionada, decirle: Pero, Stevens, ¿aventuras su edad?
Ese tono jocoso, que no acaba de comprender Stevens, lo atribuye a que Mister Farraday es estadounidense y él tiene un humor más serio, su humor es inglés.
Stevens ha conocido sin salir de Darlington Hall lo mejor de Inglaterra, a los politicos y aristócratas más importantes, lo que supone un gran privilegio.
Una buena lectura para tiempos difíciles como los actuales.
🍁Conchi:
Novela de uno de los grandes Premios Nobel en el 2017.Esta novela recibió el premio Booker Prize del Reino Unido.
El Sr Stevens, mayordomo de la mansión Darlington Hall, después de treinta y cinco años al servicio de Lord Darlington, pasará al servicio de Míster Faraday, estadounidense, al adquirir éste la mansión, después del fallecimiento del anterior propietario, como si de un mueble más de la casa se tratará.
Emprenderá un viaje, animado por su patrón, aunque al principio es reacio a la idea porque él dice que ya conoce toda Inglaterra sin haber salido nunca de las paredes de la mansión.
Hombre serio, pulcro, educado, sobrio, exigente pero comedido, responsable, que respeta a los sirvientes a su cargo y se hace valer como persona, todas estas cualidades son las que definen la dignidad en la meta que persigue: ser un gran mayordomo.
La primera premisa en sus entrevistas a posibles sirvientas es “nada de visitas masculinas, ni de amoríos entre sirvientes". Premisa importante, porque si uno piensa bien, esa situación podría desequilibrar la organización de la mansión.
No tiene vida propia, sólo vive por y para la persona que lo emplea. En esta andadura, no puede permitirse alejarse ni un ápice de su cometido, ni mostrarse sentimentalista. Llegará incluso a delegar en Miss Kenton, el ama de llaves, lo que podría ser el momento más crucial en la vida privada de cualquier ser humano, la" inoportuna" muerte de su padre. Inoportuna por el momento en que sucede: el concilio de varios políticos europeos, donde se decidirán temas relevantes en los albores de la Segunda Guerra Mundial, en donde se atisba ya el liderazgo nazi. Mientras su padre, mayordomo como él, uno más de los sirvientes de la mansión, que a pesar de su edad avanzada lo recluta, para acabar sus días como el querría para sí, sirviendo a un Lord, está agonizando.
La cualidad que debe prevalecer en un gran mayordomo es la dignidad, pero donde está la dignidad de una persona cuando te ridiculizan en una reunión, haciéndote opinar de cosas que desconoces. Tu sólo estás pendiente de que todo esté perfecto y los invitados estén bien atendidos.
Todo esto lo va rememorando mientras recorre las preciosas campiñas inglesas, con el fin de visitar a Miss Kenton, que a raíz de las cartas que ha mantenido a lo largo de los años, parece leer entre líneas que está separada del marido y que le agradaría volver a la mansión a prestar sus servicios, cosa que al Sr Stevens le vendría bien para resolver el problema de servidumbre, y poder planear la nueva organización de la mansión.
Pero a pesar de que se quiere convencer que es un viaje de trabajo, lo cierto es que es una excusa para intentar aproximarse a la única persona que le ha importado en la vida, pero que no pudo demostrar sus sentimientos porque estaba demasiado “ocupado” en ser un gran mayordomo.
Pero el tren de su vida ya pasó y lo perdió, y no hay vuelta atrás.
“Sólo veo el resto de mis días como un gran vacío que se extiende ante mí.”
Novela contada a modo de diario, en primera persona, alternando el viaje con los recuerdos del pasado. Y a veces se dirige a nosotros los lectores metiéndonos en la novela.
En ella se respira el arquetipo de los lores ingleses y la forma de escribir trasluce su carácter. Lo que me impresionó es como Kazuo, siendo japonés se había empapado del carácter británico y había descrito a la perfección el oficio del mayordomo. Exactamente como uno se los imagina. (Indagué en su biografía y claro lleva en Inglaterra desde los cinco años.) Es una lectura plácida y merece la pena leerla con tiempo y recrearse en la prosa sencilla pero muy estilosa.
🌻 Rosa María:
Lo que queda del día.

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