domingo, 6 de marzo de 2022

TALLER DE ESCRITURA 6.Análisis de un guión de Hollywood.





  1. Imagen de apertura. 1%

El primer párrafo de la novela debe dar cuenta de su tono, su atmósfera, qué tipo de novela es y qué pretensiones tiene.

Da una oportunidad para presentar el punto de partida del protagonista que debe correlacionar con la imagen de cierre, las dos actúan como un sujetalibros. La imagen inicial y la final deben mostrar el cambio, la imagen inicial y la final deberían ser opuestas, y mostrar el cambio de una forma tan dramática que documenten el cataclismo emocional que la novela representa.


  1. Declaración del tema. 5%


En algún momento de los cinco primeros minutos de un guión bien estructurado, alguien (por lo general no el protagonista) hará una pregunta o una afirmación (por lo general ante el protagonista) que encierra el tema de la película. «Ten cuidado con lo que deseas», dirá ese personaje, o «La soberbia precede a la caída», o «La familia es más importante que el dinero». Tampoco será tan evidente, será en medio de una conversación, un comentario hecho a la ligera al que el protagonista no presta especial atención en ese momento, pero que más adelante comprenderá en todo su alcance y tendrá un impacto significativo.

Esa declaración es el tema de la película.

En muchos sentidos, un buen guión es una discusión planteada por el guionista, los pros y los contras de vivir un determinado tipo de vida, de perseguir un determinado objetivo: ¿merece la pena tal o cual conducta, sueño u objetivo? ¿O es falso? ¿Qué es más importante, la riqueza o la felicidad? ¿Quién es más importante en el orden general de las cosas, el individuo o el grupo? Y el resto del guión es el desarrollo de esa discusión, ya sea para probar o rebatir esa afirmación, considerando sus pros y sus contras, desde todos los ángulos.


  1. Planteamiento 10-12%


En la primera parte se presentan a los personajes de la trama principal y las pautas sobre las que tendremos que interpelarnos más adelante sobre cómo y porqué tiene que cambiar nuestro protagonista para salir victorioso. Aquí vemos lo que  falta en la vida del protagonista.

Aquí se muestra el “antes” de que se desencadenen los acontecimientos de la historia.


  1. Catalizador 12%


El catalizador es el momento en que obliga al protagonista a actuar. Una carta, un mensaje, pillar al marido en la cama con otra, alguien llama a la puerta…

 

  1. Debate 12-25%


La sección «Debate» es precisamente eso, un debate. Es la última oportunidad que tiene el protagonista de decir: «Esto es una locura». Y necesitamos que lo entienda. ¿Debería ir? ¿Me atrevo a ir? Vale, ahí fuera corro peligro, pero ¿qué otra elección tengo? ¿Quedarme aquí?


  1. Transición al segundo acto 20%


La transición al segundo acto es el momento en que dejamos atrás el viejo mundo, y nos internamos en un mundo que es como el viejo sólo que puesto patas arriba, su antítesis. Pero por ser estos dos mundos tan distintos, el hecho de entrar efectivamente en el segundo acto debe ser inequívoco.


7.Trama B 25%


La trama secundaria arranca en el primer cuarto del libro. Y, en la mayoría de los guiones, la trama secundaria es «la historia de amor»

La trama B supone también muy a menudo la introducción de un puñado de personajes nuevos. No siempre hemos conocido al reparto de la subtrama en las  primeras páginas de la narración. Ni siquiera sabíamos de su existencia. Pero, dado que el segundo acto es la antítesis, son versiones, vueltas del revés, de los personajes que pueblan el mundo del primer acto. 


8.Juegos y risas 25-50%


Aquí es donde se cumple la premisa de la novela


9. Punto intermedio 50%


El punto intermedio es un momento o bien de exaltación, en que el protagonista alcanza un cénit (aunque es un falso cénit), o bien de bajón, en que el mundo se derrumba en torno a él (aunque es un falso derrumbe) y a partir del cual las cosas sólo pueden ir a mejor.


10.Los malos estrechan el cerco  50%-75%


Las fuerzas conjuradas contra el protagonista, externas e internas, externas e internas, redoblan su embate. Las fuerzas en contra no van a rendirse y el héroe no tiene dónde buscar ayuda.


11.Todo está perdido 75%


Es el momento de la gran derrota del protagonista, las fuerzas del Mal son demasiado fuertes. No hay esperanza para el protagonista.

En este punto se suele hacer alusión a la muerte de forma simbólica o real. El motivo es que el tiempo del “Todo está perdido” es el momento de “Cristo en la cruz”. Es donde el viejo mundo, el personaje tal y como era al principio, la antigua mentalidad, mueren. Y despeja el camino para que la tesis “lo que había”, y la antítesis, “la versión invertida de lo que había” se fundan en una nueva síntesis, que es un mundo nuevo, una nueva vida.


12.La noche oscura del alma 75%-85%


En el punto del todo está perdido, ¿Cómo se siente nuestro protagonista? Puede describirse con una frase o con 5 páginas, pero este momento tiene que estar allí. Es el instante de intensa negrura antes del alba.Es el punto inmediatamente anterior a aquel en que el protagonista rebusca en lo más profundo de sí para dar con esa última y afortunada idea con que se salvará a sí mismo y a cuantos lo rodean. Pero, de momento, no se adivina esa idea ni por asomo.


Punto 1: Reunir al equipo


Antes de que el héroe pueda "asaltar el castillo", necesita ayuda. Necesita aliados. Necesitan reunir tropas. Estas tropas pueden ser tropas literales o simplemente algunos buenos amigos para ayudar. Sin embargo, ten en cuenta que tu héroe podría no estar en condiciones de hablar con algunos de sus amigos después de que todo está perdido. Es posible que tenga que arreglar algunos problemas para solicitar ayuda. Esto es también una parte importante del sub-tiempo "Reunir al equipo" (y del tercer acto en general). El héroe tiene que enmendar sus errores y admitir que se equivocó, fue estúpido y estuvo ciego. Es un paso más para completar su arco de transformación. En Los Juegos del Hambre, después de que los creadores del juego anuncien el cambio de reglas que permite que haya dos vencedores, Katniss sabe que tiene que formar equipo con Peeta. Pero primero tiene que encontrarlo.


Sin embargo, tu héroe no necesita necesariamente un equipo para asaltar el castillo. Muchos héroes memorables han asaltado un castillo en solitario. Este sub-tiempo también puede ser una reunión de las herramientas (ponerse las armas, hacer planes, recoger suministros, establecer la ruta, etc.). Antes de que Mark Watney pueda partir hacia el emplazamiento de Ares 4 en The Martian, tiene que preparar el rover y trazar su rumbo. Esta es esencialmente una sección de preparación antes de que el héroe ejecute el gran y emocionante plan que idearon.


Punto 2: Ejecución del plan


En este subpunto, se explicaAsaltamos el castillo (literal o figuradamente). El equipo está reunido, las armas están atadas, los suministros están recogidos y la ruta está trazada. Es hora de partir. Mark Watney parte hacia el emplazamiento de Ares 4 (The Martian), Louisa embarca en el vuelo hacia Suiza (Me Before You), Katniss y Peeta derrotan al resto de los tributos hasta que son los únicos que quedan en la arena (The Hunger Games).


A medida que tu héroe y su equipo (si tienen uno) ejecutan el plan, debe haber una sensación de imposibilidad en su esfuerzo. Un momento de "¿puede esto realmente funcionar? Al principio, el plan debe parecer una locura. Pero luego, a medida que el equipo trabaja en conjunto y hace progresos, hay una creciente sensación de logro. Puede que algunos personajes secundarios extravagantes "tengan su momento" aquí. Tal vez alguna extraña habilidad o dispositivo o idiosincrasia que hayas establecido antes en el libro dé sus frutos. Pero poco a poco, el plan parece funcionar. El equipo parece estar progresando. Quizá este plan no era tan descabellado como pensaban. Tal vez esto vaya a ser -¿se atreven a decirlo?- fácil.


En este sub-tiempo es también donde muchos personajes secundarios o miembros del equipo hacen un sacrificio de historia B, sacrificándose por la causa. Empiezan a desaparecer. Tal vez mueran, tal vez reciban una bala por el héroe, o tal vez simplemente se hagan a un lado para permitir que el héroe tenga la oportunidad de brillar. En Harry Potter y la piedra filosofal, de J. K. Rowling, después de que los tres niños bajen por la trampilla en busca de la piedra filosofal, tanto Ron como Hermione se sacrifican para que Harry pueda llegar a la sala final. Esto es intencionado. Porque con cada miembro del equipo que cae, el héroe se ve obligado a hacerlo por su cuenta, demostrándonos que realmente tiene lo que hay que tener.


Punto 3: La sorpresa de la torre alta


El héroe y su equipo han ejecutado el plan; han asaltado el castillo, y todo parece ir bien. Pero ya deberías saber que en el mundo de ¡Salvemos al Gato! nada es lo que parece. Entra la sorpresa de la torre alta. Este sub-tiempo lleva el nombre de ese momento en una aventura clásica de cuento de hadas en el que el héroe asalta el castillo para salvar a la princesa sólo para encontrar... ¡sorpresa! La princesa no está allí. Y lo que es peor, ¡los malos han llevado al héroe a una trampa!


Puede que no haya malos literales, ni una torre alta literal, ni siquiera una princesa literal, pero el propósito de este golpe es el mismo, a pesar de todo: mostrar lo excesivamente confiados e ingenuos que se han vuelto el héroe y su equipo. Este plan nunca iba a funcionar. Nunca iba a ser tan fácil. Después de que Katniss y Peeta sobrevivan a los Juegos del Hambre, los creadores del juego anuncian otro cambio de reglas: Sólo una persona puede ganar. Después de que Louisa llega a Suiza, todavía tiene una última esperanza de que Will cambie de opinión. No lo hace. Una vez que Mark Watney llega al emplazamiento de Ares 4, la NASA le informa de los "procedimientos invasivos" que tendrá que realizar en el MAV para sacarlo de Marte. Su reacción: "¿Me estás tomando el pelo?" (página 330).


La sorpresa de la Torre Alta es simplemente otra vuelta de tuerca, otro desafío para obligar al héroe a demostrar realmente su valía. En cierto modo, es otro catalizador. Una bola curva lanzada a tu héroe que ahora debe resolver 

a la que hay que enfrentarse. Y esta vez, el esfuerzo puro, los músculos, las armas e incluso la inteligencia no harán que tu héroe salga adelante. Tu héroe debe cavar más profundo.


Punto 4: Profundizar


Si la Sorpresa de la Torre Alta fue otro Catalizador, entonces la Excavación en Profundidad es -adivinaste- ¡otro Debate! ¿Empiezas a percibir un patrón aquí? Causa y efecto. Acción y reacción. Ese es el patrón subyacente del código narrativo. Por eso funciona la hoja de tiempos, y es lo que hace que las historias funcionen.


Este sub-tiempo es el momento que hemos estado esperando durante todo el Finale, o -me atrevo a decir- toda la novela. Es cuando el héroe ha vuelto a fracasar aparentemente (en la sorpresa de la Torre Alta) y no le queda nada. Ningún plan. Sin refuerzos. Sin esperanza. Y sin embargo, todavía tienen algo. Puede que aún no se den cuenta, pero hay algo en su interior que resultará ser el arma más importante de todas.


Es el tema de la historia.


Es el defecto que han superado.


Es la prueba de que han cambiado.


Y, sobre todo, es algo que tu héroe nunca habría hecho al principio del libro. Han recorrido un largo camino desde sus días como esa pequeña oruga defectuosa. Es hora de mostrarnos en qué hermosa y poderosa mariposa se ha convertido.


¿Recuerdas todos esos defectos que establecimos en el capítulo 1? ¿Recuerdas cuando te obligué a ver a tu héroe como un alma imperfecta que necesita transformarse, y a pensar en un pequeño fragmento de cristal que ha estado enterrado dentro de tu héroe durante años?


Pues bien, ahora es el momento de que tu héroe escarbe en lo más profundo y saque ese fragmento de cristal. Eliminar sus defectos en el origen y salir victorioso. Este es el momento memorable de Los Juegos del Hambre cuando Katniss se prepara para comer las bayas venenosas, desafiando al Capitolio y demostrando de una vez por todas que no es un peón en sus juegos. Este es el momento en que Louisa finalmente acepta la elección de Will, dándose cuenta de que no puede vivir la vida de nadie más que la suya propia (Yo antes de ti). Es el momento en que Mark Watney se enfrenta a "la posibilidad real de que [él] muera hoy" (The Martian, página 340).


Este submomento también se denomina "momento tocado por lo divino". No, tu historia no tiene que ser espiritual o religiosa para tener un momento "tocado por lo divino". Pero tu historia sí tiene que tener alma. Tiene que hablarnos a un nivel más profundo. Y aquí es donde el héroe da un último salto de fe.


Punto 5: La ejecución del nuevo plan


Sólo ahora, cuando tu héroe ha escarbado en lo más profundo para encontrar la verdad, ha quitado ese fragmento de cristal y ha saltado desde el puente sin una red que lo atrape, podemos verlos realmente triunfar.


Katniss y Peeta empiezan a comerse las bayas, pero los Jugadores los detienen.


Katniss y Peeta empiezan a comerse las bayas, pero los Jugadores los detienen y anuncian que ambos han ganado (Los Juegos del Hambre). Mark Watney se lanza al espacio en su descapotable MAV (The Martian). Louisa Clark se despide de Will (Yo antes de ti).


En este sub-tiempo final, tu héroe pone en marcha su nuevo plan, audaz e innovador, y por supuesto, ¡funciona! Porque después de todo ese examen de conciencia y todo ese esfuerzo transformador, necesitamos saber que el espíritu humano y la perseverancia prevalecen. Así es como resonamos con los lectores. Llevamos a nuestros héroes al infierno y de vuelta, les hacemos trabajar hasta la última victoria, les obligamos a buscar en lo más profundo de su ser para encontrar las respuestas, y sólo entonces les damos el final que se merecen.


O si tu héroe acaba fracasando al final, entonces el fracaso tiene un sentido. También hay una lección humana que aprender de ello. Es mejor intentarlo y fracasar que no intentarlo nunca.


Así que ese es el final de cinco puntos. Es el final llamativo de tu relato brillante y transformador. Es el final culminante de tu impresionante espectáculo de fuegos artificiales. Enfoca todo el "mensaje" de su historia y deja al lector con algo que recordar. Algo sobre lo que reflexionar. Algo que resuena en lo más profundo de su alma.


¿Es absolutamente necesario el final de cinco puntos? No. He leído muchas novelas que siguen siendo cautivadoras y atractivas con finales más cortos que no incluyen los cinco puntos. ¿Recomiendo al menos probar el final de cinco puntos? Por supuesto. Al igual que los quince tiempos en su conjunto, estos cinco subtiempos te ayudarán a centrar tu historia y llevarla a una conclusión emocionante y gratificante.


Independientemente de cómo lo enfoques, tu final debe ser atractivo. No debe ser una victoria automática para tu héroe. Tu héroe no debería averiguar qué hacer en el Break Into 3 y luego simplemente hacerlo, sin obstáculos, conflictos o luchas. Haz que trabaje por su transformación. Los finales que ocurren demasiado rápido y sin esfuerzo heroico corren el riesgo de recibir una crítica que diga: "Gran historia, pero se ató demasiado fácilmente al final".


Si te esfuerzas en hacer que el tercer acto sea tan dinámico y turbulento y esté tan cargado de acción y emoción como el resto de la historia, tu novela en su conjunto se elevará a otro nivel. Y el último momento, el final, se sentirá aún más ganado para tu héroe, tu lector... y para ti.




13. Transición al tercer acto 85%


Gracias a los personajes introducidos en la trama secundaria (la historia de amor), gracias a las conversaciones en que se ha discutido el tema de la película en esa misma trama y gracias al último y definitivo esfuerzo del protagonista por dar con la solución para vencer a los malos que han estrechado el cerco y van ganando en la trama principal -voilà!-, ¡se descubre la solución!

Tanto en la historia exterior (la trama A) como en la historia interior (la trama B), que ahora se reúnen y entrelazan, el protagonista ha vencido, ha pasado todas las pruebas y ha hurgado en lo más profundo de su conciencia para dar con la solución. Ahora, lo único que tiene que hacer es aplicarla.


14. Final 85%-100%


El final es el tercer acto. Es donde lo envolvemos todo y le ponemos un lazo. Es donde se ponen en práctica las lecciones aprendidas. Es donde el protagonista llega a dominar sus tics. Es donde la trama A y la trama B concluyen con la victoria de nuestro héroe. Es donde se subvierte el viejo mundo y se crea un nuevo orden. Todo gracias al héroe, que señala el camino basándose en lo que ha vivido en el mundo del revés, antitético, del segundo acto.


 15.  Imagen de cierre 100%


La imagen de cierre de una película es la inversa de la imagen de apertura. Es vuestra demostración final de que el cambio ha tenido lugar y es real.


Extracto de  “Salva al gato” de  Blake Snyder

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EJERCICIO:

 Retoma al personaje sobre el que respondiste al cuestionario. Coloca a esa persona (todavía ficticia) en el mundo y deja que se muestre. Imagina que esta persona entra en la sala de espera de un terapeuta por primera vez. El tipo de terapia depende de ti (podría incluso tratarse de que el paciente debe intentar llevar al cónyuge o a una mascota a la consulta), aunque es bastante probable que esta persona se sienta un poco estresada. Manteniendo al personaje en la sala de espera, escribe un pasaje donde se le muestre a través de los cuatro métodos: acción, habla, apariencia y pensamiento. Si quieres ganar más puntos, pon a esta persona en una situación todavía más estresante, como convertirse en testigo de que están apuntando a alguien con una pistola. ¿Qué hará tu personaje entonces?


ELADIA:

LA JUBILACIÓN

El señor Manuel consumió su etapa laboral, había trabajado dos años más, se resistía a comenzar una nueva vida, sus rutinas le equilibraban.

No soportaba el silencio y la soledad de su apartamento, le recordaba su triste infancia, huérfano a corta edad y trasladado después a casa de su tía Luisa, que le enseñó a ser un buen hombre y que jamás depositó un beso en su rostro.

No conocía hobbies, trabajaba en el hospital provincial de conserje, su relación con el personal sanitario y los pacientes le mantenían dinámico y feliz.

Vivía recordando aquellos cuatro años de noviazgo con Leonor, su gran y único amor, joven y bella, pues no envejecía a pesar del tiempo, su imagen alegraba la monotonía de sus días.

Leonor falleció meses antes de la fecha fijada para su matrimonio de una enfermedad rara, que la interno durante meses, él permaneció a su lado.

El apartamento donde vivía había sido amueblado por ella. Todo seguía igual, el decorado, los colores pastel de las paredes, aquel estilo naif, infantil que tanto le gustaba traía a su mente la imagen de su madre, con Leonor recuperaba los perfumes y gestos que le ayudaban a formar una imagen real o imaginada de la figura maternal, la acompañó hasta el final hasta que su cuerpo se consumió y viajó hacia otra dimensión, él retrocedió a la solitud de su niñez y allí continuaba, manteniendo los muebles, el pavimento, la cocina impoluta.

Limpiaba antes incluso que el polvo osara fijarse a su superficie.

Su frigorífico, magníficamente organizado, rebosaba alimentos congelado, preparados para cada día de la semana en un orden inalterable.

Tomó el camino hacia su antiguo trabajo, después de larga meditación decidió apuntarse a un voluntariado, ayudando a personas sin familia.

Cruzó el vestíbulo y en la recepción saludo a un joven extraño que ocupaba su lugar. La nostalgia le nubló la vista humedecida con lágrimas escondidas.

Todos le ayudaron con simpatía, le apodaban el Rubio, para diferenciarlo de otro con su mismo nombre, aunque era distinguible entre todos por su cabello dorado casi blanco, sus ojos, de azul traslúcido que como un espejo devolvía tu imagen, ya que Manuel era tan cordial que no oponía margen a tu personalidad, él se colocaba en tu prolongación, escuchaba, dejaba hablar y raramente objetaba sobre tus decisiones, todos le querían.

Su piel extremadamente blanca, donde destacaba un lunar color canela entre la mandíbula y el pabellón auricular, el níveo uniforme ahora bien doblado en su armario, reemplazado por una camisa y un pantalón rigurosamente planchado, sus zapatos brillantes como recién comprados, ya que siempre calzaba los zuecos reglamentarios de un blanco inmaculado. Despidiendo a su paso un ligero perfume a jabón y colonia, consolaba a los sufrientes acompañaba a los nuevos doctores a sus respectivos despachos y respondía con esmero a todas las peticiones de ayuda.

 Al dirigirse a la zona de oficinas para rellenar los impresos necesarios para su labor benéfica, sus compañeros, le besaban, tomaban su mano, preguntaban por sus días lejos de la clínica y él, henchido de emoción ante la única familia que poseía, respondía con amabilidad.

Justo en aquel momento, la doctora Gómez salía de su despacho en dirección a la sala de espera. Donde multitud de personas aguardaban su turno, provista de un gran cuchillo, con los ojos desorbitados por el terror, lanzaba gritos estridentes, parecía perseguir al monstruo que la horrorizaba o algún personaje del hampa invisible para los demás. ¡Te mataré!, ¡Ha llegado tu hora! ¡No me persigas! ¡Acabaré contigo! Y lanzaba cuchilladas a diestro y siniestro, los pacientes paralizados por la indescriptible escena eran alcanzados por la furia de la mujer, otros doctores salían de sus consultorios y se unían al público, aturdidos sin poder reaccionar.

Manuel estudio la escena, conocía a la doctora, una mujer pacífica que vivía en su mundo, Con problemas de socializació  y últimamente se había divorciado.

Se colocó a distancia de ella, gesticulando, logró que, en silencio, abandonaran la sala.

Manuel comenzó a hablar con una voz varonil y tierna. Doctora Gómez. Pausaba las palabras, repetía las sílabas sin alteración fonética. Yo la ayudaré, doctora, debemos ir despacio para que no huya, lograremos que no nos ataque, es demasiado agresivo, lentamente; iré a buscar otro cuchillo y entre los dos será más fácil darle caza.

Ella no oía, continuaba mirando al vacío dialogando con el personaje de su mente, dando manotazos aquí allá, destrozando lo que se oponía a su paso.

Déjeme, doctora, yo tengo más fuerza que usted. Entrégueme el cuchillo, se lo clavaré, usted descanse que yo conseguiré abatirlo, dejará de torturarla y tras un periodo de tiempo sin fin, ella entrega el arma.

 Alterada, lanzando gritos sin sentido.

Me asesinaran, lo han ordenado ¡ No!¡ No!, y llegó el enfermero psiquiátrico y la inmovilizó por la espalda, tumbándola en una camilla.

El largo silencio en la estancia dio lugar a un gran aplauso y Manuel cayó exhausto sobre una silla, por suerte, las heridas eran leves.

Llovieron las invitaciones para tomar café, cenar, comer e incluso salir en una excursión de fin de semana. Y entonces comprendió que la vida continuaba más allá del trabajo y que debía disfrutar de ella, ya que su edad y salud se lo permitían. Entró en un club de jubilados y las rutinas se convirtieron en innovaciones diarias. Todos los días tenía nuevas actividades. Y quién sabe si alguna de aquellas maduritas señoras con las que jugaba a cartas por las tardes, podía reemplazar al recuerdo ya casi borrado de su Leonor.

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JULIANA:

TERAPIA DE PAREJA


“Ya se está mirando el reloj otra vez. Es un gesto que hace cuando está nervioso, ni siquiera mira la hora la mayoría de las veces.  Es un tic. Aunque hay que reconocer que la psicóloga está tardando más de la cuenta en atendernos. Ya han pasado cinco minutos de la hora. ¿No tendrá intención de cobrarnos este tiempo, no?

Miro a Antonio como si pudiera responder a la pregunta que me acabo de hacer.

Él me devuelve la mirada y me sonríe, parece un niño bueno allí sentado con su cara redonda y  repeinado con la raya al lado. Quiere dar una buena impresión, es evidente. Y cuando le diga a la psicóloga todos estos años que he tenido que aguantar de silencios y ausencias, pondrá su expresión de hombre razonable y dirá: 

-No sabía que te sintieras así, cariño. Ojalá me lo hubieras dicho…

Pero vamos que a mi no me engaña y a la psicóloga tampoco, ya me encargaré yo de esto, por algo he ido anotando día y hora en que le he dicho que hiciera el favor de hacerme más caso…”

Ya está otra vez toqueteando el reloj. Si no habrá pasado un minuto desde la última vez.

Ahora Antonio me mira preocupado:

–¿Estás bien, cariño?

“¿Que si estoy bien? ¿Que si estoy bien? Esto es el colmo, 20 años esperando a que me haga la pregunta y me la hace ahora en la sala de espera de la terapia de pareja.”

–Pues claro. ¿Y tú? ¿Dónde te has dejado el móvil?--contesto, demasiado rápido, demasiado mordaz.  

Ahora le dirá a la psicóloga que este tipo de contestaciones son las que tiene que aguantar, cuando solo se preocupa por mí. 

–Tienes razón, se me había olvidado el móvil–me responde, y ahora lo anda buscando por todos los bolsillos. Lo enciende y se queda mirando la pantalla. 

Así, así es como lo tiene que ver la psicóloga cuando salga de una vez, con la cabeza metida en este estúpido juego, que es como lo tengo que ver yo todo el día.

¿Pero qué hace? ¿Se lo vuelve a guardar en el bolsillo?

–Menos mal que me lo has recordado. Lo he apagado, no sea que nos llamen en medio de la sesión–me dice, y vuelve a mirarse el reloj–Oye, ¿no están tardando mucho?

–Pues la verdad es que sí–me levanto ya nerviosa del asiento–voy a llamar muy flojo a la puerta. A ver si es que se han olvidado de nosotros.

Doy unos toquecitos suaves a la puerta y de golpe me encuentro con el cañón  de una pistola apuntándome a la cara.

Un hombre grita: 

–Zorras, putas, sois todas unas zorras. Os voy a matar a todas y luego me pego un tiro aquí mismo.

Pero no sé qué me pasa que lo oigo muy lejos. Lo que sí oigo retumbando en mis oídos muy fuerte es el sonido de mi corazón latiendo como un pajarillo asustado.

Y el cañón apuntándome. No puedo dejar de mirarlo. Es como si con solo mirarlo pudiese evitar que se disparara.

Y de repente, dejo de verlo, está todo negro.  Es la chaqueta de Antonio. Huele a Antonio, qué bien huele, por Dios, me gusta tanto su olor que a veces cuando no está, huelo sus camisas para sentirlo cerca.

–Dejalas en paz. Mírame anda, mírame y disparame a mí si quieres, pero haz el favor de dejar a mi mujer en paz.

Ahora empiezo a enfocar la escena.  Veo a dos mujeres acurrucadas en una esquina con cara de terror.  Nunca había visto tanto miedo en la vida real.  Tienen la mirada fija en un hombre gordo y sudado que con cara de mala hostia ahora está apuntando la pistola a mi Antonio, que ha puesto su cuerpo de parapeto y me tiene cogida detrás suyo para que no me mueva.

–Eso, eso es lo que quieren que hagamos estas putas. Eso les gustaría. Que nos peguemos un tiro para poder ir a zorrear por ahí…Eso es lo que quiere tu mujer, también eh? ¿que te pegues un tiro? Y tu, que eres tonto, quieres que te lo pegue, ¿verdad? O es que prefieres estar muerto a aguantarla un día más?

El tipo me mira con los ojos salidos de las cuencas, me guiña un ojo y empieza a reírse con una risa desagradable.

A mi se me hace un nudo en el estómago, se me saltan las lágrimas y me empieza a temblar el cuerpo descontroladamente. Este tío está muy loco, loco de verdad. Y me va a matar, o peor aún, va a matar a mi Antonio. ¡Dios, esto no puede estar pasando de verdad!

–No, no, tío, no hay que dejarse machacar.  ¡Antes mato a esas zorras! A que sí Maite, que te lo mereces?--dice el hombre, volteando de repente y apuntando a las dos mujeres que parecen querer desaparecer en la esquina–¡Cuántas veces te metiste en la cama con el capullo de Juan mientras yo estaba deslomándome en el curro, eh soputa!

Y yo, con toda la adrenalina en el cuerpo y con las manos temblando como una batidora, abro el bolso, saco el taser de autodefensa que me regaló Antonio para San Valentín y me lanzo con un grito de guerra, se lo clavo en la nuca y apreto el gatillo todo lo que puedo.

Veo al hombre convulsionarse, oigo un disparo, ruido de cristales, gritos y más gritos.

Y siento a Antonio agarrarme muy, muy fuerte. Me susurra al oído.

–¿Estás bien cariño?

-Sí, sí. Vámonos de aquí que esto de la terapia no es para nosotros.

Me sonríe y asiente con la cabeza. 

Antes de marcharme, veo al hombre en el suelo, una de las mujeres apuntandolo con la pistola y la otra hablando por teléfono.

Cojo la mano de Antonio y nos marchamos.






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CONCHI:

Carlos sale de su trabajo, como siempre deseando llegar a su casa, donde le espera su mujer Natalia con los brazos abiertos. Han pasado ya muchos años, pero sigue queriéndola como el primer día.  Suele coger el camino más corto, pero el runrún que tiene en el estómago, le recomienda que mejor será dar un paseo por la avenida de las casitas blancas, con chopos en hilera a lo largo de la ancha acera, donde se respira paz, donde se oyen los pájaros, donde juegan los niños, donde uno olvida los días malos. No quiere llegar a casa estresado. Carlos es mecánico de coches lujosos. Le ha fallado uno de sus trabajadores y tenía pendiente el arreglo del coche del señor Martínez, uno de sus mejores clientes con el que no quería quedar mal. El siempre tan correcto le había prometido que hoy lo tendría listo. Al final, haciendo malabares lo ha acabado.  Está extenuado. Carlos que no suele ponerse nervioso por nada, un hombre tranquilo, pacífico, hoy se ha salido de sus casillas, ha apremiado a sus operarios de malas maneras y se siente fatal porque siempre se prometió a si mismo, que nunca haría pasar a sus trabajadores por lo que pasó el con un jefe déspota. Les ha prometido que el viernes se tomarían unas birras. Y entre todos lo han conseguido. Justamente hoy. tenía que salir antes porque había prometido a su mujer que la acompañaría a la primera visita del psicólogo, mira el reloj y aún le queda tiempo.

 No han pasado demasiados meses desde que se murió el padre de Natalia, su suegro y ella está repercutiendo demasiado su muerte. Carlos ha intentado sacarla de su mundo, lo ha intentado todo, cada día le lleva un ramo de flores, han intentado ver una película acurrucados en el sofá con las pantuflas que le hizo su madre y arropados con la mantita polar que tanto les reconforta. Pero ella no tiene ganas de vivir.  Carlos es un marido muy atento, pero esta vez se ha esmerado en hacer todo lo posible para que su mujer se sienta de nuevo feliz. Ya no sabe qué hacer. Por eso, a pesar de que su mujer no reconozca que está empezando a tener una depresión, él quiere asegurarse que la vea un terapeuta y le diga si realmente sus síntomas es fruto de una depresión o le dan algunas pautas para ayudar a su mujer. Precisamente hoy tiene que ser fuerte y no explicarle a su mujer, refunfuñando como muchos días acostumbra a hacer, que hoy el día no le ha ido bien. Llega a casa y se encuentra a Natalia llorando, no quiere ir al terapeuta dice que se le pasará. Tiene que convencerla y lo hace cariñosamente. al final irán a la consulta. Se ha duchado, se ha puesto un vaquero y un jersey azul turquesa que le regaló su mujer para su aniversario de bodas. Natalia al verlo, entre lágrimas le sonríe. Ella le agradece su manera de decirle que la quiere mucho. Llegan a la consulta y les falta quince minutos para la cita. Carlos y Natalia se sientan alejados de los demás pacientes. A Carlos le empieza el tic nervioso que tiene de no dejar quieta la pierna, su mujer le acaricia levemente la pierna y eso le tranquiliza. Carlos, pensativo, coge la mano de Natalia, la acaricia, deseando de todo corazón que su mujer se ponga bien.

 De pronto, sale de la consulta una mujer chillando, delante de ella lleva al médico que tenía que atenderles, amenazándolo con un bisturí cerca de la yugular.

- ¡Es usted un médico impresentable, está diciéndome qué tengo brotes psicóticos, cuando yo lo único que quiero es que me recete algún antidepresivo para poder vivir en paz ¡

 Carlos que ya de por sí estaba nervioso, mira atónito al médico y a la mujer, se levanta de la silla para acercarse a la mujer e intentar razonar con ella.

- No se muevan ustedes, esto es una cosa entre el médico y yo.

Carlos intenta calmarla:

- Pero señora no ve usted, que no va a ganar nada amenazando al médico, dejé usted el bisturí y apacígüese. 

En décimas de segundos, la mujer con la mirada desorientada, hizo un amago de bajar la mano, y el bisturí se despegó del cuello del médico y Carlos aprovechó ese breve instante para darle un manotazo que hizo caer el bisturí al suelo. Ya se acercaban los de seguridad, al escuchar todo el alboroto que había en la sala de espera de la consulta. Se llevaron a la mujer, el médico aun temblando pidió perdón y se disculpó, diciéndonos a todos los pacientes que nos darían cita más adelante.

 Carlos piensa que es el destino. Piensa que aún tiene muchas fuerzas para ayudar a su mujer, ¡cómo no va a estar depresiva ¡Se acuerda de cuando murió su padre, no pudo llegar a tiempo y se sentía culpable por no tener fuerza ni valor para visitar a su padre mientras duró la enfermedad y nunca se lo perdonaría! Nunca se lo dijo a su mujer, pero recuerda muchos meses de no querer hacer nada. No dormía, ni comía, ni apenas cogía encargos por hacer. Su vida se paró hasta que se le fue pasando el dolor de no haber sido un buen hijo.

 Va a intentar por todos los medios ayudarla como siempre han hecho. saldrán adelante, volverá a hacer feliz a su mujer. La muerte de un padre es muy dolorosa y habrá que demostrarle más que nunca que la quiere y que juntos superarán el trance del dolor de la pérdida.








 

 

 

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    Viernes, 01 de  abril de 2022 “Cada vez parece más probable que haga una excursión que desde hace unos días me ronda por la cabeza” . As...